Por Gail Kent, Líder global de Políticas Públicas de Seguridad

La criptografía de punta a punta permite a los pacientes hablar con sus doctores en absoluta confidencialidad. Ayuda a los periodistas a comunicarse con sus fuentes sin intercepciones de los gobiernos. Y da a los ciudadanos de regímenes represivos una vía para conectarse con defensores de los derechos humanos. Frente a la creciente lista de ciberataques catastróficos contra gobiernos e instituciones privadas, la criptografía es nuestra herramienta de prevención más poderosa. Lo que es más, da a la gente la tranquilidad de saber que sus conversaciones cotidianas no están siendo escuchadas.

Como muchas otras tecnologías, también tiene desventajas. Personas malintencionadas pueden usarla para ocultar sus intenciones y las agencias gubernamentales encargadas de capturarlas dicen que la criptografía dificulta su trabajo.

Yo me incorporé a Facebook tras dos décadas en la Agencia Nacional del Crimen británica, donde me especialicé en investigaciones internacionales. En esa posición trabajé con agencias de seguridad de todo el mundo, incluidas Interpol y Europol, para estudiar cómo los criminales se comunican entre sí.

Utilizábamos la criptografía de forma cotidiana. Nos permitía comunicarnos de manera segura dentro de nuestra organización, con otras agencias y con fuentes en el terreno. Pero también podía jugarnos en contra cuando intentábamos interceptar conversaciones entre los criminales que estábamos rastreando.

Por eso entiendo las ventajas y desventajas de la criptografía. Y sin embargo estoy convencido de que la sociedad es mejor con ella. Facebook, que es dueña de WhatsApp, opina lo mismo. Por eso la criptografía de punta a punta viene de fábrica en WhatsApp y puede activarse opcionalmente en Messenger.

Estamos comprometidos a trabajar junto a agencias de seguridad y gobiernos como exige la ley, pero no estamos dispuestos a comprometer la integridad de la tecnología que millones de personas en todo el mundo consideran esencial.

Cómo funciona

Todos los mensajes de WhatsApp están protegidos por un cerrojo y una clave digital. Esto significa que solo tu teléfono y el teléfono de la persona con la que estás comunicándote pueden descifrar los mensajes que intercambian. Nadie más puede interceptar las comunicaciones. Ni siquiera Whatsapp o Facebook.

Por mi pasado como agente de seguridad comprendo la frustración que esta tecnología puede acarrear, especialmente cuando existe un peligro inminente.

Y ahora que estoy en Facebook, escucho a funcionarios gubernamentales cuestionar por qué seguimos habilitando la criptografía de punta a punta cuando sabemos que es usada por personas malintencionadas para hacer cosas malas. Es una pregunta válida. Pero sin criptografía tendríamos una clara contrapartida, en mi opinión inaceptable. Además de las millones de personas respetuosas de la ley que usan la criptografía, no cabe duda de que si Whatsapp cambiara sus prácticas, los malos actors buscarían otro servicio.

Tenemos un canal de comunicación abierto con casi todos los gobiernos democráticos en el mundo. Compartimos el interés de trabajar juntos para ayudar a proteger a las personas. Y aunque no podemos ofrecer contenidos que no tenemos, hemos trabajado con agencias de seguridad cuando es legalmente apropiado. No todas las compañías pueden decir lo mismo.

Algunos funcionarios gubernamentales reconocen los beneficios de la criptografía pero siguen presionando por soluciones alternativas que les den acceso, por lo menos, a cierta información. Un informe de la Electronic Frontier Foundation identificó a principios de año un esfuerzo, probablemente llevado a cabo por un país extranjero, por engañar a personas para lograr que instalasen versiones falsas de aplicaciones de mensajería con fines de inteligencia. Y los defensores de las llamadas “puertas traseras” direccionadas imaginan que hay una manera oculta de sortear los protocolos avanzados que mantienen las comunicaciones secretas, accediendo sólo a las conversaciones de sospechosos de delitos o terrorismo, al tiempo que continúan protegiendo a todo el resto.

Pero quebrar intencionalmente la confianza de usuarios desprevenidos o debilitar cualquier parte de la criptografía erosiona todo el ecosistema de seguridad. Expertos en ciberseguridad han demostrado en repetidas ocasiones que es imposible crear una “puerta trasera” que no pueda ser descubierta –y aprovechada– por personas malintencionadas.

Usamos protocolos de criptografía de fuente abierta, alentando a las personas –y a los gobiernos– a que prueben la seguridad de nuestros sistemas. Esta auditoría constante es otra de las razones por las cuales descifrar ciertas conversaciones en favor de gobiernos, incluso cuando sea legal de acuerdo a las normas locales, no es algo que pasaría desapercibido.

Interactuar con gobiernos y permanecer abierto

Gran parte de mi función consiste en trabajar junto a gobiernos y agencias de seguridad asociadas para comprender mejor sus necesidades.

Si bien no podemos acceder a conversaciones encriptadas, contamos con información personal limitada sobre los usuarios que recolectamos para poder ofrecer nuestro servicio. WhatsApp ha compartido esos detalles con las agencias de seguridad para ayudar a capturar a un sospechoso cuando existe una orden judicial válida. Y para ayudarlos a entender mejor como funciona el servicio, WhatsApp ha organizado sesiones de capacitación para policía, jueces y otros especialistas en todo el mundo, incluyendo Europa y Brasil. Y planeamos realizar más talleres en los próximos meses.

La respuesta de Whatsapp a un pedido de emergencia de las fuerzas de seguridad en Brasil ayudó a rescatar a una víctima de secuestro y a procesar en Indonesia a un grupo que distribuía imágenes de abuso infantil.

Sabemos que interactuar con gobiernos es de por sí controversial, pero creemos que forma parte de nuestra amplia responsabilidad para con las comunidades a las que servimos. Dos veces por año presentamos un Informe de Transparencia describiendo todos los pedidos que Facebook, WhatsApp, Instagram y Messenger recibe de los gobiernos. Analizamos cuidadosamente todos y cada una de las solicitudes, cumpliendo con algunos y rechazando otros.

Mirando hacia delante

Estamos trabajando constantemente para asegurarnos que las personas entienden cómo pueden controlar su privacidad y seguridad. Eso significa explicar tanto las ventajas como las limitaciones de la criptografía de punta a punta, de modo que las personas puedan tomar las decisiones más adecuadas.

Por ejemplo, si alguien logra acceder a tu dispositivo pueden acceder a tus mensajes. La criptografía punta a punta no ofrece protección si uno decide descargar una conversación en su computador o respaldarla en un proveedor de nube. Los negocios con los que uno se comunica pueden usar otras compañías para almacenar, leer o responder mensajes. Algunas tecnologías son mejores que otras en soportar tu privacidad en esos escenarios.

El debate sobre la criptografía no se acabará pronto, ni debería hacerlo. Nuestra sociedad requiere una forma segura de comunicarse y resguardos sólidos contra las amenazas del mundo real. Creemos que ambos objetivos pueden alcanzarse, y que no es necesario comprometer la criptografía en ese proceso.